¿El Sol puede tumbar el WhatsApp y el Waze? Orbiter resolverá ese misterio | EL UNIVERSAL - Cartagena

2022-09-17 06:28:25 By : Ms. Zhang Claire

¿El Sol puede tumbar el WhatsApp y el Waze? Orbiter resolverá ese misterio

Se trata de la sonda solar Orbiter, de la Agencia Espacial Europea, que logró observar al astro a una distancia jamás lograda. ¿Lo mejor? Seguirá acercándose.

“No gusta de él, pero no puede vivir sin él”, esa parece ser la máxima en la relación entre el hombre y el Sol. Con gafas de sol, sombrillas, polisombras y bloqueadores, el ser humano se protege de la incandescencia del astro. No obstante, aunque “el Mono” posponga diligencias en las calles caniculares de Cartagena, proporciona vitamina D y otros beneficios clave para vivir mejor. (Lea: Científicos boquiabiertos tras ver las fotos del James Webb de una nebulosa)

Además, brinda energía a las plantas para hacer su fotosíntesis y así lleguen frutas y verduras a nuestros platos. Sin embargo, uno de los más grandes misterios relacionados con el Sol son sus latigazos, repentinas desviaciones del campo magnético del viento solar con una aceleración potencialmente negativas para nuestra cotidianidad.

Según José Gregorio Portilla, astrofísico de la Universidad Nacional de Colombia, conocer más sobre estos fenómenos es fundamental, hoy en día, ya que se sabe que el Sol, en ciertos periodos de fuerte actividad, podría dañar parcial o totalmente los satélites artificiales en torno a la Tierra, lo que a su vez podría afectar el sistema de comunicaciones, la navegación por satélite (aplicaciones como Waze podrían dejar de funcionar), estropear una buena porción del internet, etc.

“Incluso puede afectar el sistema de distribución eléctrica en varias zonas del país, ocasionando apagones de varios días de duración”, develó el científico para El Universal, por lo que compartiría parte de la culpa con las empresas eléctricas. (Lea: Manifestantes bloquean la Pedro de Heredia en protesta contra Afinia)

La sonda Solar Orbiter, de la ESA, viaja hacia el Sol, y ya logró realizar la primera observación directa y consistente del fenómeno llamado latigazo magnético. “Los datos registrados aportan ‘pistas convincentes’ sobre el origen de estos latigazos y explican cómo su mecanismo de formación podría ayudar a acelerar el viento solar y el flujo continuo de partículas energéticas que emite la corona solar”, estableció un estudio del The Astrophysical Journal Letters.

Para Portilla, con esta sonda, que está en órbita en torno al Sol, se espera obtener un conocimiento más certero de cómo influyen tanto el campo magnético del Sol como la materia que sale de él (viento solar) en el clima espacial en torno a la Tierra.

Solar Orbiter fue lanzada desde Cabo Cañaveral, con la ayuda de la NASA.

Por su parte, el doctor en astrofísica, Santiago Vargas Domínguez, consultado por El Heraldo, precisó que la importancia de Orbiter radica en que “no se conocía el mecanismo por el cual se producían los latigazos magnéticos, tampoco se sabía qué tan frecuente eran y qué tan importantes eran para la configuración magnética de la corona solar. Confirmar ahora el modelo por el cual estos latigazos se pueden formar y pueden generar eso que se había observado es un gran avance, porque no se entendía muy bien, y ahora se conocen detalles de cómo funciona la corona solar”.

El misterio de los latigazos, tachado

Orbiter resolvió uno de los misterios que intrigan a los científicos sobre el Sol, mediante sus primeras observaciones directas. Un latigazo magnético son grandes y repentinas desviaciones del campo magnético del viento solar y la información concluyó que dicho fenómeno es en forma de S, tal y como se había vaticinado, y que puede tener su origen cerca de la fotosfera (capa externa del Sol).

Estos latigazos podrían ser uno de los mecanismos que ayudarán a explicar uno de los grandes misterios del Sol: ¿por qué la fotosfera tiene mucha menos temperatura que la corona (atmósfera)?

Esa respuesta es “prematura” de establecer, según el astrofísico de la Universidad de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez-Pacheco. Este fenómeno ya había sido detectado por las misiones Ulysses y Helios, pero con tecnología del siglo pasado y solo a través de datos “in situ”, recogidos del entorno de las naves, y su explicación se había hecho de forma teórica.

Pero ahora, muy cerca del astro, Orbiter observa con sus instrumentos “in situ” y con otros que observan directamente el Sol, “lo que ha permitido observar, por primera vez, ‘en vivo’, uno de estos latigazos”, expuso Rodríguez-Pacheco.

Estas misteriosas inversiones del campo magnético, según lo observado por las misiones Ulysses y Helios, “eran siempre bruscas y temporales”, desde unos segundos hasta varias horas, antes de volver a su dirección original, indicó la ESA.

La detección indirecta de esos latigazos aumentó en 2018 con los datos proporcionados por la sonda Solar Parker de la Nasa, aún en servicio.

Pero aún quedan más misterios por resolver, pues el físico Santiago Vargas agregó que, aunque se reveló el enigma de los latigazos, aún hay varios misterios sobre la atmósfera solar. “Uno de ellos es que no se sabe por qué es tan caliente, debido a que puede tener temperaturas de más de un millón de grados”, expuso.

Más de la aproximación

Las observaciones de Orbiter fueron el pasado marzo con el coronógrafo Metis, que toma imágenes de la atmósfera de la estrella, y grabó una imagen que mostraba un pliegue distorsionado en forma de S en el plasma coronal, “sospechosamente parecido a un cambio de dirección”, aseguró la ESA.

Los datos “apoyan una de las teorías sobre estos latigazos o estructuras raras en el campo magnético, que asocia su origen a la fotosfera y cerca de las manchas solares o regiones activas del Sol”, señaló Rodríguez-Pacheco.

“Diría que esta primera imagen de un latigazo magnético en la corona solar ha revelado el misterio de su origen”, señaló Daniele Telloni, del Observatorio Astrofísico de Turín (Italia) y uno de los firmantes del estudio. Los latigazos corresponderían a plasma de movimiento muy lento por encima de una región activa del Sol que aún debe liberar su energía almacenada.

Sin embargo, la sonda no sufrió daños pues está preparada “para este tipo de condiciones tan duras”, dijo Rodríguez-Pacheco, quien destacó la gran intensidad de la eyección, con una velocidad de unos 1.100 kilómetros por segundo, y que se produjo solo unos días después de otra aún más potente, unos 1.300.

A la espera de recibir y analizar todos los datos, el científico señaló que la segunda eyección produjo más partículas de alta energía de lo esperado, lo que se podría deber a que recogió las ya generadas por la primera.